China Uncategorized

Mi enemiga favorita

By on 15 Diciembre, 2015
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A ver si adivináis cuál es mi banana bread reseco y cuál es la suculenta tarta de chocolate que hizo mi compañero polaco…

Me encanta leer recetas de cocina. Hace unos meses decidí que este curso iba a cocinar más, y la verdad es que me he puesto las pilas y ya voy menos a mi querido Wagas, que es una cadena de restaurantes de comida bastante sana. Suelo consultar páginas de recetas vegetarianas o veganas porque no compro carne ni pescado, especialmente La cazuela vegana o My new roots. El único problema es que yo le pongo empeño, pero siguen saliéndome unos engendros culinarios que ni Carpanta se los comería. Por ejemplo, aquellos espaguetis con salsa que imita al vómito -con tropezones de cacahuetes triturados-, esas galletas de aguacate y chocolate con forma y color de caquita de perro, esa ensalada de lentejas que al cabo de dos días olía a quitaesmaltes, esas galletas súper sanas con copos de avena y harina de espelta que quedaron más duras que una roca, o ese banana bread que está reseco y duro por fuera y blando y soso por dentro.

He tenido algunos éxitos, menos mal, aunque nuestra cocina no está precisamente muy acondicionada para lo que se supone que es su objetivo principal: cocinar. Para empezar, nuestra sexta compañera de piso, que no paga alquiler ni se ha presentado siquiera, decidió hace ya unos meses instalarse ahí: me refiero a una rata. Es bastante mona. Cada semana deja sus cagarrutas en un armario y en el cajón que yo usaba anteriormente para mi comida. Son como granos de arroz quemados. En realidad puede que sea una ratita como la de Ratatouille, cuya misión vital es convivir con los humanos y cocinar platos deliciosos en secreto. Aunque si es así, ya esta tardando en manifestar sus talentos con los fogones.

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A la izquierda, la mesa de Ikea sobre el fregadero para enanos y la ventana por donde entra y sale nuestra ratita.

Luego aparte, los muebles de cocina son algo extraños. Tenemos dos fregaderos, pero uno está a la altura de nuestras rodillas más o menos. Es ideal para un enano o un niño de cuatro o cinco años que quiera empezar a prepararse para Master Chef Junior. En septiembre se nos ocurrió colocar ahí una mesa de Ikea que teníamos en el comedor -la tenemos nosotros y la mitad de la población extranjera de Shanghai-, lo cual nos ayuda bastante. Mis compañeros polacos fabricaron hace ya tiempo una mesa con una tabla de madera que encontraron por la calle y unas patas de Ikea también, y la aprovechamos para dejar comida y mi adorado horno. A veces pienso en las mansiones que deben tener mis alumnos y creo que les daría vergüenza ajena y lástima si vieran donde vive su profe extranjera.

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Mi horno, sobre la mesa hecha con la tabla de madera de la basura. En la pared hay postales de China y de Shanghai.

A pesar de estas pequeñas molestias, sigo empeñada en alimentarme bien -a mi madre este tema le interesa mucho, como suele dejar claro cada vez que hablamos por Skype. A finales de verano pasé por una breve temporada vegetariana que duró dos meses. Hace ya tres años, cuando estuve dos semanas con una familia argentina en el norte de la Patagonia, llevé una dieta vegana basada en lo que crecía en el huerto. Aunque fue muy poco tiempo, me sirvió para reconsiderar profundamente mi relación con la comida. De repente, ya no me apetecían ni el café, ni los snacks prefabricados, la comida procesada, las patatas fritas, ni la carne. ¡De hecho, ni siquiera tenía hambre entre comidas! Supongo que también influía el hecho de estar aislados en el campo y no tener un fácil acceso a tiendas, supermercados y restaurantes. Irónica y tristemente, lo primero que me llevé a la boca al despedirme de la familia fue la hamburguesa que me dieron en el autobús que iba a llevarme a El Calafate. O comía carne o no comía nada, y elegí carne a pesar de la pinta poco sabrosa que tenía.

Ahora, siento que quiero dar más importancia a lo que me meto entre pecho y espalda. Me encanta leer sobre las propiedades de las legumbres, verduras y semillas, sobre la digestión y cómo combinar alimentos para obtener lo mejor de ellos. Creo que la manera en que nos alimentamos cambia con la edad, y me da curiosidad si alguna vez retomaré la dieta vegetariana. Pero sobre todo, espero por mis papilas gustativas y mi salud que algún día consiga seducir a mi enemiga favorita la cocina, sencillamente porque estoy harta de producir aberraciones que luego tengo que zamparme.

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0 Comments
  1. Responder

    is

    15 Diciembre, 2015

    tienes que ver las recetas de Anna olson en canal cocina, enseña bastante sobre reposteria, ¿tienes batidora de barillas?, hay que batir mucho las tartas para que entre aire, ¿le pones levadura?, el horno también es muy importante, normalmente se pone a 180 grados, siempre precalentado antes y he observado que la bandeja se coloca mas bien baja, nunca con aire caliente solo el calor de las resistencias. Insiste es muy divertido, ver la receta, hacerla y sobre todo comerla.

  2. Responder

    is

    15 Diciembre, 2015

    Por cierto, si tu cocina es mas bien flipante, cuando la vi me sorprendió muchísimo, no parecia una cocina, y deberiais poner trampas o algo, no creo que sea saludable tener un inquilino moroso en el lugar donde están los alimentos. MAMA

  3. Responder

    David

    20 Diciembre, 2015

    Hola Isabel, interesante post. La verdad es que a mí también me gustaría hacerme vegetariano o vegano, pero en la sociedad en la que vivimos, es cada vez más complicado y resulta caro.

    Muchos besos desde Barcelona. Aquí te esperamos para cuando vengas por nuestras tierras!

  4. Responder

    En la otra punta del mundo

    21 Diciembre, 2015

    Hola David! Pues no te creas que es tan caro! Yo como verduras y legumbres casi todos los dias, y esos ingredientes son baratos. Ahora, si compras comida organica si que es caro, o ingredientes de estos con muchas propiedades como polen de abeja y otras cosas que suenan bastante raras. Lo que yo pienso es que a veces tenemos que elegir en que nos gastamos el dinero.. Lo que mas me gusta de cocinar cosas veganas es lo creativas que son las recetas, y ver como casi todo se puede sustituir. Ayer mismo lei una receta de cheesecake donde el queso era sustituido por una crema de anacardos con limon! No se, me parece un tipo de cocina muy entretenida, merece la pena muchisimo meterse en los blogs que menciono, sobre todo el de My new roots! Un beso para ti y Mireia, a ver si podemos reencontrarnos proximamente!

  5. Responder

    montserrat cuesta gascon

    15 Febrero, 2016

    😘😍🍜🍝🍗🌷🌷🌷🌷

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