Israel Palestina Viajes

Que alguien me explique los mapas de Israel, por favor

By on 10 Mayo, 2017
Bajé del avión en el aeropuerto de Ben Gurion en Tel Aviv, y me dirigí hacia el pasillo que llevaba al edificio principal.

Medio dormida pero también en shock por pensar que estaba en tierra israelí por primera vez, me fijé en los carteles que cubrían las paredes de ese pasillo: una foto de un niño con kippa y lágrimas en las mejillas. Una frase que decía Bringing compassion to Israelis in need” (“Trayendo compasión a los israelís necesitados”). Yo seguí. Caminé por el aeropuerto, nerviosa por el posible interrogatorio en el puesto de control, y leí unas palabras enormes al torcer una esquina: “Sionism is a never ending goal” (“El sionismo es un objetivo eterno“).

Confundida, me vinieron imágenes a la mente de Corea del Norte. Ni siquiera en China, un país dictatorial, te reciben con propaganda nada más bajar del avión.

La semana pasada, uno o varios soldados israelís frente a la Puerta de Damasco en Jerusalén, asesinaron a balazos a una adolescente palestina que trató de atacarles con un cuchillo. En abril, la víctima mortal fue una turista británica, que murió acuchillada por un palestino que al parecer estaba desequilibrado mentalmente. Camino por Jerusalén con la gente que he conocido en el hostal, y estoy alegre y a la vez alerta. Esta ciudad y sus alrededores me recuerdan casi cada día que piso tierras de ocupantes u ocupados.

Puerta de Damasco, en Jerusalén. Desde aquí se accede al barrio musulmán de la Ciudad Antigua y también a Jerusalén oriental, la zona palestina de la ciudad moderna.

Una de las señales de esta ocupación militar que más me ha llamado la atención son los mapas que se manejan por aquí.

Los mapas en este país me parecen tan subjetivos como explosivos. Igual que los mapas de China colocan al continente americano a la izquierda para quedar ellos en el centro del mundo y siempre incluyen a Taiwan como parte de su territorio, Israel dibuja y llama a sus tierras como le da la gana, y Palestina vende camisetas con mapas en los que no existe Israel, haciendo que me vuelva un poco más loca cada día

El primer mapa de Israel que me encontré nada más llegar fue el de mi hostal en Tel Aviv, que muestra a este país como un cuerpo con una especie de tumor gris a la derecha y otro pequeñito a la izquierda. Esas manchas grises no tienen nombre alguno en este mapa, aunque son Cisjordania y Gaza.

Mapa de Israel en mi hostal en Tel Aviv

Porque no son Palestina, por cierto. He tenido que viajar a Israel para descubrir que Palestina no existe, como he leído y escuchado en numerosas ocasiones desde que estoy aquí: “¿Me preguntas qué es Palestina para mí? No entiendo“, me dice Uri Pilichowski, un judío americano muy respetado de un asentamiento cerca del Mar Muerto, en territorio palestino. “Palestina no existe todavía, existirá cuando haya paz.”

En Israel la gente habla de Cisjordania o West Bank -orilla oeste o Margen Occidental-, que desde 1948 hasta la Guerra de los Seis Días en 1967 estuvo bajo la autoridad jordana, y se encuentra al oeste del río Jordán. También se habla de la Franja de Gaza, de los Territorios Palestinos o de los Territorios Ocupados, e incluso de los “territorios en disputa”, ya que cierta parte de la población israelí considera que Cisjordania pertenece o debería pertenecer a Israel.

Cuando visité el Parque Nacional Qumran, en Cisjordania, descubrí un mapa muy interesante. Era un mapa de los diferentes parques nacionales de Israel y Palestina en el que no existía Cisjordania, sino Judea y Samaria. Curiosamente, sí habían incluido un rectangulito por ahí abajo, aunque no habían indicado que aquello era Gaza.

En 1991 el Ministro de Asuntos Exteriores israelí, David Levy, dijo que “Detener el repoblamiento judío –en territorio palestino– significa reconocer de entrada que no tenemos derecho a esos territorios. Yo pertenezco a un partido que cree que Judea y Samaria (Cisjordania) pertenecen al pueblo de Israel. En la negociación reafirmaremos nuestro derecho sobre esos territorios. Sé que los jordanos dirán otras cosas. Entraremos en las conversaciones con el fin de encontrar una solución aceptable para las dos partes“. El actual embajador de Israel en las Naciones Unidas, Dany Dannon, sigue hablando de su país en términos similares. De hecho, se lleva su Biblia a las reuniones en el Consejo de Seguridad, y dice cosas como que “este libro sagrado, la Biblia, contiene 3.000 años de historia del pueblo judío en la tierra de Israel.” (Puedes ver el vídeo aquí, y leer su discurso en inglés aquí.)

Hoy en día hay cientos de miles de colonos israelís en asentamientos en Cisjordania y Jerusalén oriental  –unos 570.000 según la CNN que consideran que estas tierras les pertenecen desde hace miles de años.

Según la ley de Israel estos asentamientos son legales, aunque en 2005 el gobierno de Ariel Sharon decidió evacuar a los 8.500 colonos que vivían en Gaza. Sin embargo, las Naciones Unidas no solo los considera ilegales, sino como un gran obstáculo para la solución de los dos Estados y para un futuro acuerdo de paz.

Yo me iré de Cisjordania cuando los palestinos prometan que no van a matar más, pero no todos los judíos de los asentamientos piensan así. Es verdad que los asentamientos no ayudan a que el conflicto mejore, pero el obstáculo más grande para la paz es el terrorismo, no los asentamientos”, opina Pilichowski. “¿Cómo va el gobierno a prohibir a la gente venirse aquí, si la vivienda es más barata?”

Asentamiento judío en Cisjordania, cerca de Belén

He visto varios asentamientos judíos y son auténticas ciudades, con su sistema de transporte público, centros comerciales y -atención- obreros palestinos que se encargan de la construcción de las nuevas edificaciones. Está bastante claro que los colonos no se van a ir de aquí.

¿Sabéis lo que decimos en broma sobre los asentamientos?“, pregunta Ayoub, nuestro guía palestino en Belén. Colono, constrúyeme bien la casa, que algún día va a ser mía. Ayoub ríe por no llorar, supongo. Por el momento, él y los demás palestinos deben conformarse con sus casas coronadas por tanques negros de agua en las terrazas, para que cuando el gobierno israelí decida cortarla para que la disfruten los colonos, ellos tengan algo que beber.

Tanque de agua en una terraza en el pueblo palestino de Husan, muy cerca de Israel

Me pregunto qué les parecería a Pilichowski y compañía este mapa de Cisjordania y sus asentamientos. Yo creo que este queso palestino lleno de agujeros es bastante más preciso que esos mapas cursis de Judea y Samaria. Las zonas azules son aquellas en las que hay asentamientos judíos, así que empiezo a pensar que ese tumor del que hablaba al principio son más bien los colonos.

Mapa de Cisjordania y sus asentamientos, que están en azul

Vi este mapa en el tour que hice de Hebrón con la ONG israelí Breaking the Silence, que recoge cientos de testimonios de soldados israelís sobre abusos cometidos por parte del ejército. Recientemente, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu canceló su entrevista con el ministro de exteriores alemán porque éste se había reunido precisamente con Breaking the Silence y la ONG B’tselem (que como puedes ver en la foto de arriba, es la que ha creado el mapa de los asentamientos).

Creo que si vuelvo a oír esa manida frase de que “Israel es la única democracia verdadera de Oriente Medio“, me va a salir urticaria.

Los dos hombres de la derecha son colonos de Hebrón que boicotearon y consiguieron parar el tour de Breaking the Silence durante media hora. Llamaban Nazis a los guías (que son judíos)

Israel y Palestina están siendo los países más complicados de entender que he visitado nunca. Conversar aquí con sus habitantes o simplemente con turistas sobre el conflicto, es como lanzar agua sobre aceite hirviendo.

Es realmente surrealista ir sentada en el coche de un israelí mientras conduce por alguna de las carreteras que, para atajar, tienen que pasar por territorio palestino. Es extraño ver banderas israelís en carreteras supuestamente palestinas, o carteles rojos que avisan de que estás acercándote a la zona A y que la entrada a israelís está prohibida aquí y sus vidas pueden correr peligro.

“Esta carretera lleva a la zona A, bajo autoridad palestina. La entrada a ciudadanos israelís está prohibida, es peligrosa y está en contra de de la ley israelí”. Este es uno de esos carteles que unos cuantos israelís ignoran cada semana

Pero más raro es cuando ese israelí que conduce te lleva a un pueblo palestino en la zona A, se pasea por ahí como Pedro por su casa, y además es recibido como un rey en todas las tiendas y restaurantes, porque va por allí todas las semanas.

Todavía no he dicho que en realidad Israel me gusta, ¿no? Que los israelís me recuerdan a los españoles, que Tel Aviv es una de las ciudades más molonas que he visto nunca, y que viviría allí tranquilamente.

Y Jerusalén, esa preciosa bomba siempre a punto de estallar, me encanta. Uno de mis momentos favoritos aquí es el atardecer, subida en la terraza del hostal en la Ciudad Vieja. Desde aquí se ve la Explanada de las Mezquitas con el Domo de la Roca dorado, el Monte de los Olivos que más bien me parece el Monte de las Calles Normales y Corrientes, y un sinfín de terracitas, casas antiguas, iglesias y unas cuantas mezquitas.

Entonces se empieza a oír la llamada a la oración desde varias mezquitas diferentes a la vez, rodeándote con ese sistema doubly surround tan primitivo y eficaz de los muecines que te cantan en árabe el Allahu akbar con pena y amor. En ese momento del día ningún mapa puede ignorar la presencia palestina, que va subiendo hacia el cielo y se mete en tus oídos, habitando un lugar sin fronteras.

La Ciudad Antigua de Jerusalén, vista desde la terraza del Austrian Hospice

 

TAGS
RELATED POSTS

LEAVE A COMMENT

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Sígueme en Twitter