España Viajes

Valenciana de origen conquense viaja a Sevilla y Córdoba y se sorprende

By on 12 marzo, 2017

 

En el autobús para ir a Sevilla viajaban una noruega de veintipocos que hacía ganchillo, y una señora de pelo blanco y pendientes de perlas, grandes como paellas.

“¿Hace mucho frío en Noruega?”, le preguntaba la señora a la chica.

“Nooo, nooo. En el norte sí, pero en Oslo, mi ciudad, no hace tanto frío”.

Ya, ya, y entonces ¿para qué haces tanto ganchillo, eh? Para mí que la noruega tenía un concepto del frío muy diferente del mío.

Bailaora callejera en Sevilla

A medida que íbamos entrando en Andalucía y los pasajeros subían y bajaban, las palabras cambiaban también. Poco a poco iban desapareciendo las consonantes al final de las palabras; ¡abajo lah consonanteh! ¡Arriba lah vocaleh! En alguna ocasión escuché incluso a alguien que decía cosas como “azí” en vez de “así”. Cuando llegué a Sevilla oí a un camarero decir “mushashoh” en lugar de “muchachos”. La gente no tenía más que hablar con su acento sevillano para parecerme simpática.

Este breve viaje a las preciosas Sevilla y Córdoba ha sido para mí un descubrimiento, igual que ha debido serlo para la noruega. Estuve en Sevilla dos días para asistir a las “Jornadas Iati de los grandes viajes, organizadas por Pablo Strubell e Itziar Marcotegui, creadores de la Editorial Viajera. Desde que he vuelto a España he acudido a otros eventos de ese estilo aunque temática diferente, y el de los viajes ha sido sin duda mi favorito. Aquí escuché a Jorge Sierra hablar sobre su viaje por el mundo en un dos caballos de los años 70; a Kandy, “la abuelita mochilera” diciendo a sus 82 años que su objetivo es vivir la vida intensamente porque ella ya es mayor; a Antonio Aguilar contando cómo es hacer autostop por el Sahel; a Mitaí, Unay, Cat y Guillela familia uruguaya que viaja en su furgoneta “Carakol”.

Guille y Cat, con la wiphala, bandera de los pueblos originarios de los Andes

Otra cosa que me encantó de este encuentro fue que no hubiera ratos para hacer networking e intercambiar tarjetas, la verdad, aunque sé que hacer contactos es importantísimo. Lo que pasa es que yo vivo el networking con una especie de presión autoimpuesta para venderme, y acabo sintiendo que en las conversaciones que se generan en este tipo de contexto no soy yo misma. En cambio, en las “Jornadas de los grandes viajes” me sentí como en una reunión cualquiera en la que no importaba quiénes fuéramos, porque no teníamos nada que vender a nadie, además de que todos compartíamos una ilusión muy divertida: la de viajar.

Barrio de Santa Cruz, en Sevilla

¡Cómo se come en Sevilla y Córdoba! Por cierto, digo, hablando de todo un poco. Eso de la tapa, la ración y la copa de vino a tres euros, me parece un genial invento. Qué belleza hay en el barrio de Santa Cruz de Sevilla. Me encantan las paredes blancas con elementos color mostaza, con balconcitos de hierro y macetas con flores. Y oye, ¿por qué las chicas van tan arregladas y maquilladas y entaconadas a todas partes y a todas horas, me pregunto? Qué incómodo, ¿no?

Mensaje en una calle de Córdoba, de los artistas Antonio Blázquez y Cristian Tena

Será que quieren estar tan elegantes como las calles, las cuales no tienen nada de arte callejero o graffitis. Me refiero a los graffitis súper artísticos que se ven en ciudades como Valencia o Madrid. En Sevilla no he visto ninguna intervención urbana de este tipo, pero en Córdoba sí, un poquito -como las de Antonio Blázquez y Cristian Tena.

Y esto es parte de un patio cordobés

Córdoba me ha encantado también. Qué concepto tan curioso el de los patios. Eso de que dejen las puertas abiertas para que te asomes a cotillear es muy interesante; gracias cordobeses por aceptar y animar mi personalidad cotilla.

Esta pequeña escapada me ha devuelto mis ganas perdidas de viajar. De hecho, en el encuentro de viajeros pude hablar con las interesantísimas Carmen Teira -creadora de la agencia Panipuri Viajes junto a Antonio Aguilar- y la periodista Cristina Fernández -que ha sido reportera en el programa Andaluces por el mundo.  Les pregunté por Israel y Palestina, y las dos me recomendaron encarecidamente visitar ambos países.

La verdad es que esta pausa que decidí hacer el año pasado se está convirtiendo en un año sabático en toda regla, lo cual me asusta un poco. Me pregunto si encontraré trabajo cuando decida reincorporarme al mundo laboral, y dónde narices voy a vivir cuando deje de viajar. No sé si debería definir más este largo período vacacional, poner fechas límite, objetivos, presupuestos… Ayer vi un vídeo del divulgador de autoconocimiento  Edu Serrano, en el que hablaba de la importancia de dejarse guiar por la intuición y el corazón en lugar de la razón, ya que esto le ha llevado a estar en paz y donde tiene que estar. Estas dudas ya me surgieron el pasado septiembre, así que supongo que tengo que tener paciencia y no obsesionarme con responder a todas mis preguntas ya mismo.

Y ¿por qué pregunté por Israel y Palestina? Bueno, porque hace tiempo que quiero ir allí, ¡y esta mañana he comprado un billete de ida a Tel Aviv para abril!

Sí, yo, la que dijo hace no tanto que ya no quería viajar

TAGS
RELATED POSTS

LEAVE A COMMENT

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a mi blog y recibir los nuevos posts en tu correo.

DESCARGA GRATIS mi guía con los "3 pasos para encontrar tu VOLUNTARIADO ideal"

x

Te regalo mi guía de

3 pasos para encontrar tu voluntariado ideal

  • ​Descubre qué son realmente los voluntariados
  • Encuentra el voluntariado que más se ajusta a ti
  • Viaja por muy poco dinero
x

DESCARGA GRATIS mi guía con los "3 pasos para encontrar tu VOLUNTARIADO ideal"

x

Te regalo mi guía de

3 pasos para encontrar tu voluntariado ideal

  • ​Descubre qué son realmente los voluntariados
  • Encuentra el voluntariado que más se ajusta a ti
  • Viaja por muy poco dinero
x