Japón

Conversaciones sobre sexo en Japón

By on 6 febrero, 2017

Todo comenzó con el comentario que leí en un email:

Hay quien dice que las mujeres coreanas y japonesas son sádicas de nacimiento.”

Lo escribía un canadiense que lleva ocho años viviendo en Japón y que tuvo una novia japonesa con la que estuvo a punto de casarse. Cuando le pedí que me aclarara lo que quería decir, me habló del carácter estricto y exigente de las japonesas -según su punto de vista-, y me puso un ejemplo: si un día una mujer descubre que su marido se ha gastado los ahorros en algo superfluo o rompe una promesa importante, ella probablemente le regañará e impondrá un castigo -como controlar el dinero de los dos, o echarle de la cama-, y todo con el objetivo de que su relación funcione mejor. Según este canadiense, las mujeres japonesas son las salvadoras de esta “loca sociedad” porque no se rinden cuando surge un problema en su relación o familia.

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Boda en Tokio

Sus reflexiones, fueran acertadas o no, me sorprendieron y me hicieron plantearme numerosas cuestiones. Realmente, ¿somos tan diferentes las españolas de las japonesas en nuestras relaciones íntimas?

¿Hasta qué punto puede influir la cultura en la manera en la que nos relacionamos con otros e incluso en nuestras costumbres y preferencias sexuales?

A raíz de estos comentarios me propuse intentar averiguar más sobre las relaciones y el sexo en Japón. Durante los tres meses que pasé allí pregunté a mucha gente sobre estos temas, incluyendo a desconocidos en bares, a japoneses y a expatriados. Escuché y observé. Leí libros y artículos. Traté de atrapar los pensamientos y sentimientos de japoneses y extranjeros, siendo consciente de que en cuanto creía tenerlos entre mis manos se me escapaban como si estuvieran hechos de agua.

Los maridos adictos al trabajo y la falta de sexo en el matrimonio

Una característica de la vida en Japón que es bastante fácil de observar para un extranjero es la del papel que tiene el trabajo en la sociedad, en apariencia muy por encima de las relaciones amorosas.

La imagen que mucha gente tiene del típico marido japonés es la de un adicto al trabajo que trabaja largas horas para Mitsubishi o Sony o alguna otra gran empresa. Sale a beber con sus colegas o clientes después del trabajo y juega al golf con ellos los fines de semana. Apenas está con su mujer e hijos, y aún menos realiza alguna labor en la casa, como limpiar o cambiar pañales.” Estas frases son parte de la introducción a un diálogo entre varias feministas japonesas y un académico americano en el año 1994, publicado en el libro Japanese women. 1

Sé que el motivo por el que los japoneses beben es para librarse del estrés. Creo que disfrutan de mi compañía porque cuando estoy con ellos siempre tengo presente que están aquí por su estrés, y que necesitan echarse unas risas. Necesitan a alguien con quien hablar”, dice Teresa, una hostess o “chica de alterne” filipina en el  libro Illicit Flirtations. 

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“Salary man” a la salida del metro en Tokio

Recuerdo haber visto muchísimas veces a hombres como estos en Tokio. En el metro o en la calle se juntan masas de salary men yendo a trabajar o a casa, con su triste uniforme de pantalones negros y camisa blanca. También vi en una ocasión a un hombre durmiendo en traje a la entrada de una estación de tren. Pero lo que yo he percibido es solo una pincelada de la realidad japonesa, tras la cual se esconde el fenómeno del karoshi o “muerte por estrés laboral o exceso de trabajo” y el escalofriante karojisatsu, o suicidio de un trabajador que no puede soportar tal carga laboral. 3

Me pregunto cómo se puede conciliar la vida laboral con la vida en pareja, si al parecer, las interminables horas de trabajo en Japón no parecen siquiera compatibles con la vida en sí.

Yo creo que en un matrimonio japonés, los que pierden el interés por el sexo después de tener hijos son los hombres, porque vuelven muy cansados a casa de trabajar. Ahí es cuando pueden empezar los problemas de infidelidades”, dice Nicole, una española casada con un japonés.

Es frecuente que cuando una mujer tenga hijos deje de interesarse por el sexo, como si por haber sido madres no hubiera tiempo para pasárselo bien”, me cuenta Mike, un inglés casado con una japonesa. “En mi caso la verdad es que no ha sido así para nada, pero tengo amigos que llevan dos años sin acostarse con su mujer.”

Pablo también tiene una pareja japonesa, y dice que “el principal problema de los japoneses es que una vez casados y cumplidas las labores de reproducción humana «el tema» -sexual- se acaba. Esto cambia de persona a persona, pero en muchos casos es así. Suele pasar en parejas en las que el hombre se tira currando de sol a sol y cuando llega a su casa a la mujer ni la toca porque «está cansado» (de currar y de haberse cepillado probablemente a otra).”

El tremendo negocio del sexo en Japón

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Pornografía en Kioto

Esto es lo que me cuentan algunos extranjeros sobre el matrimonio en Japón. Después de preguntar a varios españoles que viven aquí sobre relaciones amorosas, algunos mencionan que todo lo relacionado con el sexo se ha convertido en uno de los negocios más importantes del país. En Japón existen unos 20.000 love hotels, hoteles por horas que suelen utilizar las parejas para tener algo de intimidad, un negocio que mueve 40.000 millones de dólares al año.4  Según Japan Times 5, en Japón se producen el doble de películas porno que en los Estados Unidos -eso sí, la ley japonesa obliga a pixelar los genitales de los actores.

La socióloga Rhacel Salazar Parreñas, que trabajó durante nueve meses en un “hostess club” de Tokio, nos recuerda que “debemos reconocer que en la industria de la noche en Japón existe toda una gama de negocios, y que cada uno de ellos se dirige a un tipo específico de trabajo sexual con sus características propias. Los «hostess clubs» ocupan un nicho particular en la industria de la noche, ya que los hombres acuden allí para flirtear. Por otra parte, los hombres van a los «image clubs» para recibir estimulación sexual a través de los juegos de rol, a los «pink salons» para obtener una felación o ser masturbados, a los «soaplands» para un servicio completo mientras se dan un baño con la opción de tener sexo, o a un «lingerie club» o «no-panty bar» para excitarse sexualmente” (2011, p59).6

“Los japoneses no son muy buenos hablando con desconocidos”

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Entrada de un bar para hombres en Kioto

Parece que no hay nada relacionado con el sexo que no sea también un negocio en Japón, a pesar de que la prostitución -entendida como una relación coital- está prohibida. Y no solo hay “hostess clubs” para hombres, sino también “host clubs” para mujeres que desean hablar y coquetear con chicos. Esta transformación del placer sexual en un negocio me llama muchísimo la atención, teniendo en cuenta que la gente aquí parece tan reservada. De hecho, cuando pregunto a los japoneses cómo hacen para ligar, casi siempre empiezan diciendo quelos japoneses somos tímidos, como si se sintieran más cómodos escudándose o justificándose tras esa etiqueta.

Una noche camino por Kitasenju, en Tokio. Aquí no hay el encanto del barrio antiguo de Yanaka, ni el flúor y los neones de Akihabara; en esta zona hay restaurantes, bares y una energía a veces vulgar que no me esperaba en Japón. A la entrada de muchos de los bares hay fotos de las chicas con las que supuestamente puedes hablar en el local, después de pagar 30 o 40 euros como mínimo para entrar. Las calles están muy animadas, y a mí me cuesta creer que haya tanta gente en este país que pague por tener a alguien que te haga caso por un rato.

Cuando preguntan a Hikaru, un “host” que trabaja en un distrito rojo de Tokio, por qué sus clientas no acuden a un bar normal para hablar con gente, él responde: Supongo que los japoneses no son muy buenos hablando con desconocidos.7 Según él, solo en Kabuchiko, el barrio donde él trabaja, hay unos 200 “host” o “hostess clubs”.8 Algo que oigo en numerosas ocasiones es que los hombres japoneses no saben ligar con las mujeres: “Los hombres japoneses no son muy caballerosos con las mujeres. No hacen eso de abrirle la puerta para que ella pase antes. Los occidentales son mucho más galanes”, dicen Yui, de 31 años, y Asuka de 29.

Sin embargo, cuando le pregunto a un japonés de 43 años que conozco por Couchsurfing, me responde escandalizado que “¡por supuesto que los japoneses sabemos hablar con una chica en un bar! A lo mejor otros no saben, pero yo sí que puedo acercarme a una mujer y simplemente ponerme a hablar con ella.” Le creo. Este hombre cuyo nombre no recuerdo tiene una mirada mucho más masculina que la de la mayoría de hombres japoneses que me cruzo a diario.

Tal vez sea la edad. Tosh, un japonés de 23 años bastante loco, tiene un aire más inmaduro. Él cree que “es más fácil para un japonés hablar con una mujer occidental que con una japonesa, porque sentimos menos presión. Aunque en realidad no encuentro ninguna diferencia en especial entre la relación que tuve con mi novia de El Salvador y mi novia japonesa.”

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Viñeta del cómic “Infierno”, de Yoshihiro Tatsumi

“Japón tiene pocos tabús sexuales”

Realmente, ¿se puede generalizar al hablar de la manera de ligar de una nación de millones de personas? No lo sé, pero los artículos que hablan sobre el sexo en Japón no me ayudan demasiado, ya que la mayoría parece centrarse exclusivamente en los dos extremos del continuo sexual: en la ausencia total de actividad sexual de los japoneses o en la gran variedad de prácticas sexuales que existen aquí, como por ejemplo las fiestas sadomasoquistas. Lo más curioso para alguien que desconoce la cultura japonesa es encontrarse con artículos como “¿Por qué los jóvenes japoneses han dejado de tener sexo?9, para a continuación leer que en Japón “no hay tabús en el sexo. (…) En comparación con la cultura cristiana europea, Japón tiene pocos tabús sexuales. Además, las mujeres japonesas disfrutan mucho de su libertad sexual10, según Sota, el organizador del principal club fetichista de Japón, Torture Garden.

Sota concluye no solo que “Japón es un país extraño”, sino que en cierto modo se alegra de que lo sea:

Tal vez -la falta de tabús- sea el motivo por el que este país es tan pacífico y haya tan pocos crímenes y violaciones. Es difícil que aumente la frustración sexual en la gente cuando hay tantas válvulas de escape para ese tipo de deseos. Japón es extraño; quizás consista en un lugar raro pero con buenos modales.”

Erotismo y belleza en la fragilidad y el sufrimiento

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Tatami en una instalación de arte en la isla Naoshima, conocida por sus galerías de arte y museos

Rarezas sexuales y buenos modales. Interesante combinación. Puede que estas rarezas tengan su origen en la manera de interpretar la belleza de los japoneses, que puede ser algo extraña para un occidental. Por ejemplo, según Davies e Ikeno (2002) en The Japanese mind 11, si bien en Occidente consideraríamos hermoso un jarrón con flores frescas, en Japón lo que más emociones evocaría sería un ramo ya seco. Los autores hablan del aware, un término que hace referencia a la capacidad de apreciar algo considerado como carente de valor o que está perdiendo su belleza.

Aquí también se encuentra hermosura en el shibari, que consiste en atar a una mujer con cuerdas creando una artesanía meticulosa sobre el cuerpo humano, el cual además va excitándose a medida que va siendo atrapado. El shibari no es solo algo estético, sino sobre todo erótico, pero es un erotismo que se construye desde la oposición entre la dureza y la delicadeza, y que busca el placer de una manera muy indirecta y sutil. Es un viaje erótico que no culmina en nada y que estimula más la imaginación que el cuerpo.

La belleza de esta práctica me recuerda a la fragilidad de las casas tradicionales japonesas, que parecen construcciones hechas de encaje diseñadas para que se las lleve el viento o un terremoto, en las que lo más poderoso es la ausencia -la falta de colores, de muebles, de fuerza-, pero cuya delicadeza me provoca una cierta ternura y deseo de introspección. Tanto el shibari como estas casas esconden más que muestran, y ambos guardan una vitalidad y poesía increíbles en sus pequeños detalles sin artificios.

Yo creo que los japoneses en general tienen menos inhibiciones en la cama que los occidentales, me dice Nicole.

Empiezo a pensar que debe ser así, que detrás de las muestras de estética minuciosa que veo en la arquitectura, el arte y la ropa, y detrás de la organización metódica y el sometimiento al trabajo, hay una energía que explora rincones de la sexualidad a los que no solemos llegar en Occidente.

Ha sido muy divertido preguntar a la gente en Japón por estos temas; en ocasiones las respuestas a mis preguntas me han sorprendido, o han llevado a mis entrevistados por accidente a hablar de otros asuntos igual de interesantes y además inquietantes, como el del suicidio en Japón.

Está bien hablar de sexo y relaciones con la gente, y aún más en un supuesto blog de viajes.

 

 

Bibliografía:

  1. Fujimura-Fanselow, K. y Kameda A. (1994). Japanese Women. New Feminist Perspectives on the Past, Present, and Future (p 229) New York: The Feminist Press.
  2. Salazar Parreñas, R. (2011). Illicit Flirtations. Labor, Migration, and Sex Trafficking in Tokyo (p 111)  California: Stanford University Press.
  3. “Karoshi y karojisatsu o cómo los japoneses se mueren por trabajar” en Japonismo [16 de octubre de 2016, en línea]
  4. Su Zume (2014). Pink Kinky, Japan’s sex underground (p 7) Kingyo.
  5. “A hard day’s grind for porn professionals” en Japan Times [13 de enero de 2014, en línea]
  6. Salazar Parreñas, R. (2011). Illicit Flirtations. Labor, Migration, and Sex Trafficking in Tokyo (p 59) California: Stanford University Press.
  7. Su Zume (2014). Pink Kinky, Japan’s sex underground (p 37) Kingyo.
  8. Su Zume (2014). Pink Kinky, Japan’s sex underground, (p 39) Kingyo.
  9. “Why have young people in Japan stopped having sex?” en The Guardian [20 de octubre de 2013, en línea]
  10. Su Zume (2014). Pink Kinky, Japan’s sex underground (pp 170 y 173) Kingyo.
  11. Davies, R. J e Ikeno O. (2002). The Japanese mind. Tokyo, Vermont, Singapur: Tuttle Publishing.
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18 Comments
  1. Responder

    a114u

    6 febrero, 2017

    ¡Pedazo de artículo de investigación! muy interesante, la verdad es que Japón es un país especial, y cuesta llegar a entenderlo a “fondo”.

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      6 febrero, 2017

      ¡Hola! ¡Muchísimas gracias por el comentario! ¡Es un post que he escrito y re-escrito no sé cuántas veces! Desde luego, yo he leído muy poco sobre Japón, y evidentemente tengo un conocimiento del país más bien anecdótico, porque para entenderlo y conocerlo a fondo como tú dices hace falta muchísimo más 🙂 Pero sí, el tema del sexo y las relaciones en este país son especialmente interesantes, para mí al menos. ¡Un saludo!

  2. Responder

    almaviajera2016

    7 febrero, 2017

    ¡Qué buen artículo has escrito! Muchísimas gracias de antemano. Mi experiencia en Japón fue básicamente ir de vacaciones y lo único por lo que aprendí más sobre ellos fue porque mi amigo (al que fuí a visitar) llevaba allí viviendo más de un año. Sólo comentarte que lo que ví con mis propios ojos, allá por el 2006 fue, que las japonesas en cuanto ven un occidental en un bar, es acoso y derribo. Mi amigo nos explicó que ellas (no todas por supuesto, pero muchas) intentan terminar con un occidental con la esperanza que las saquen de allí. Son famosos por ser mucho más respetuosos, pero sobre todo quieren salir de un entorno opresivo para la mujer.
    Y si ha habido un país dónde me he sentido totalmente ignorada como mujer (nunca me había ocurrido en ningún sitio jajaja) ha sido allí. Para los japoneses las mujeres altas y occidentales no son su fuerte… Mi amiga y yo lo flipamos… Pero VIAJAR PARA CREER! jajaja
    De nuevo mil gracias porque me has traído muchos buenos recuerdos con tu artículo
    Un abrazo

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      7 febrero, 2017

      ¡Hola Ana! ¡Muchas gracias por tus palabras! La verdad es que cuando estuve en Japón me dijeron como que a algunas japonesas les llamaba mucho la atención los occidentales, y a otras todo lo contrario.. No sé, pero en China por ejemplo en general los occidentales triunfan bastante, no sé exactamente cómo es en Japón, aunque sí creo que allí incluso los chicos que en su país no ligaban nada, en Japón pueden ponerse las botas. Estoy de acuerdo con lo otro que dices, jajaja, en Japón es raro que un chico se te acerque a ligar..
      Me alegro de que te haya traído recuerdos este artículo, ¡un abrazo!

  3. Responder

    LoPérezRo

    7 febrero, 2017

    Hacia tiempo que no leia un articulo tan interesante sobre las diferencias culturales entre paises en un tema tan especial como el sexo! Good job! Gracias por compartilo con nosotros! Un abrazo

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      7 febrero, 2017

      ¡Hola Lourdes! ¡Me alegro mucho de que te haya gustado! Es un tema muy interesante pero que a la vez es complicado de abordar en algo tan corto como un post.. Pero bueno, tenía que intentarlo, porque mientras estuve en Japón le di muchas vueltas a lo de las diferencias culturales en cuanto a las relaciones y el sexo. ¡Gracias por comentar, un abrazo!

      • Responder

        LoPérezRo

        7 febrero, 2017

        Gracias a tí por este gran artículo! Hasta pronto 😊

  4. Responder

    valenriveiro

    9 febrero, 2017

    Vaya pedazo de artículo Isabel, creo que lo he leído sin pestañear.

    Hay un tema dentro de la sexualidad japonesa sin embargo que siempre me ha llamado la atención pero nunca he logrado comprender muy bien de dónde viene, y es la atracción sexual hacia lo infantil, ¿viste o preguntaste algo de eso estando por allí?

    Recuerdo que leyendo a Murakami en 1Q84, se le pregunta a uno de los personajes (por encima de los 30) si ha tenido relaciones sexuales con X, una niña que si no recuerdo mal no llegaba a los 16 años, y se planteaba como algo completamente natural. Y de hecho, ahora que lo pienso la descripción de la chica siempre se hacía de forma muy sensual y dejando patente que los personajes masculinos (siempre mayores o muy mayores) no podían evitar fijarse en su cuerpo y demás. Me chocó muchísimo.

    Felicidades por el currazo!

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      9 febrero, 2017

      ¡Hola Valen! ¡Muchas gracias!
      Pues lo que dices es muy interesante.. En uno de los libros que usé para hacer este artículo, el de Pink Kinky, salen a menudo autores de manga erótico y de cine porno diciendo que el tema de las “lolita” es algo muy recurrente en sus pelis o cómics. Dicen por una parte que todo el mundo ha ido a la escuela y le ha gustado alguna chica pero no pudo tener nada con ella, así que ver una escena erótica con una colegiala les recuerda a sus fantasías frustradas.. Y por otra parte algunos dicen que como los hombres japoneses son “débiles” -palabras textuales de los entrevistados, todos japoneses- quieren una mujer que puedan manipular.

      Es un tema sobre el que no pregunté, pero sería muy curioso ver si la fantasía de las chicas aniñadas es algo común también en Occidente o en el mundo entero, o si es más bien específico de algunos lugares. El maravilloso periódico deportivo As habla de las palabras más buscadas por países en pornhub: http://as.com/tikitakas/2017/01/07/portada/1483789395_097449.html

      En Japón es “hentai”, que es el porno anime, donde los personajes parecen bastante aniñados de todas formas.

      Muy interesante, ¡tendré que investigar sobre esto!
      Por cierto, de Murakami he leído varios libros; el de Tokio Blues me encantó, pero luego leí el de Al sur de la frontera, al oeste del sol, y la verdad es que me pareció como un poco.. vulgar.. Como que simplemente contaba la historia de un hombre al que le pone una chica, y al parecer va rompiendo los corazones de las neuróticas, sensibles y locas mujeres con las que se cruza en su vida. Osea, no me pareció nada del otro mundo, pero bueno..

      ¡Un saludo, y gracias por comentar, Valen! ¡Y enhorabuena por el último vídeo que habéis hecho, es super interesante!!

  5. Responder

    elenit23

    20 febrero, 2017

    Muy interesante tu artículo ! A raíz de las veces que he estado en Japón por trabajo y por tener amigas japonesas mientras vivía en Dubai, también me fascinó esa doble vida y controversia en Japón, que tienen entorno al sexo. Te invito a seguirme en mi blog, el mío aborda temas sobre Dubai y cultura islamica, aviación y lo duro que es ser expatriada y volver a “casa” después de 8 años. Te espero en lifeafterdubai.blog. Saludos!

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      22 febrero, 2017

      ¡Hola Elena! ¡Qué interesante tu experiencia en Dubai! ¡La de anécdotas que tendrás para contar! ¡Me apunto tu blog, un saludo!

  6. Responder

    Mil y un Viajes por el Mundo

    22 febrero, 2017

    Muy bueno el artículo! A mí es otra de las cosas que me sigue sorprendiendo cada vez que viajo a Japón, esa extraña relación amor-odio que conservan con el sexo…

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      22 febrero, 2017

      ¡Hola Maribel! Sí, es una cosa muy sorprendente.. Puedes ver los dos extremos: gente que no tiene ningún interés en el sexo, y gente que hace de tó 🙂 ¿Cómo va tu blog?

      • Responder

        Mil y un Viajes por el Mundo

        23 febrero, 2017

        Pues precisamente tengo publicadas varias entradas respecto a nuestros viajes por Japón. Un país fascinante que siempre te descubre algo nuevo!

        • Responder

          En la otra punta del mundo

          23 febrero, 2017

          Uy, qué torpe soy, antes intenté entrar en tu blog y me salió otro con el mismo nombre pero diferente terminación, y no tenía ningún post, ¡por eso te preguntaba! He estado leyendo tus posts de Tokio. ¡No sabía que los mendigos del parque Ueno eran ex-ejecutivos despedidos en los años 90! Vi algunos, y me contó alguien que se montan sus chabolas ahí tan tranquilamente..

  7. Responder

    Mil y un Viajes por el Mundo

    24 febrero, 2017

    Sí, es que era el anterior blog que tenía en blogspot, ya somos web oficial jaja! Lo de los homeless de Tokio es algo muy curioso, tienen sus chabolas hasta con jardincitos!

  8. Responder

    Edgar

    28 septiembre, 2017

    Hola, mi primer mensaje en tu blog que acabo de descubrir hace poco y de momento los 4 artículos que me he leído me encantan.

    Me encanta ese intento de comprender una cultura distinta, es genial.
    Tuve una novia japonesa durante 9 meses pero la relación fue en Irlanda (en otro país la gente cambia sobre todo si en tu país tu actitud cambiaba por las normas sociales), y una cosa curiosa es que a pesar de que eramos novios, cuando estábamos en la calle e intentaba besarla siempre me hacia “la cobra”, eso si, una vez nos quedabamos los dos solos era ella la que me quitaba la camiseta.

    Problemas culturales siempre habían, pero nada grave ya que siempre intentabamos aprender uno del otro.

    • Responder

      Isabel

      28 septiembre, 2017

      ¡Hola Edgar! Qué guay, ¡me alegro mucho de que te haya gustado mi blog!
      Estoy de acuerdo con lo que dices de que la gente cuando vive en otro país cambia; de hecho, en el grupo de Facebook de españoles en Japón, les pregunté por estos temas y me dijeron que los japoneses que tenían parejas extranjeras eran un poco diferentes del resto.
      Vaya, ¡cómo te quedarías las primeras veces que tu novia te hiciera la cobra! Me imagino que es normal que encontraseis alguna diferencia cultural, pero está muy bien que tratarais de comprenderos.
      ¡Un saludo!

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