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Mal de amores en Kuala Lumpur

By on 2 noviembre, 2016

img_1780Allí estaba Syuhada, ella sola sentada en el sofá del hostal. Tenía los ojos ligeramente rasgados y llevaba el hijab, así que imaginé que era musulmana y de Malasia. Le pregunté no recuerdo qué. Ella me miraba bastante seria y tímida, aunque de vez en cuando me mostraba su sonrisa luminosa. Cuando llegó su novio les pregunté  si podía ir a desayunar con ellos. No quería molestarles, pero no me apetecía salir a la calle sola. Por suerte me dijeron que sí, y fuimos los tres a un restaurante hindú.

Syuhada y su novio eran malayos, como yo imaginé, y trabajaban en el mismo instituto. Él tenía 27 años y ella 25. Comenzamos a hablar de cualquier cosa, y en seguida me di cuenta de que cuando les preguntaba algo a los dos, él respondía por ella. Syuhada, mientras, no decía nada.

“Y vosotros.. ¿sois novios?”, les pregunté.

“Somos más que eso. Quiero casarme con ella. Aunque tenemos algunos problemas un poco complicados”, me respondió él.

Aquél fue uno de esos momentos en los que sientes que estás recibiendo demasiada información personal, sobre todo teniendo en cuenta que no les conocía de nada.

Mientras desayunábamos, él siguió comentando lo mucho que la quería y las ganas que tenía de casarse con ella. Entonces de repente, en cuanto ella se levantó a por algo él me abrió su corazón como si una bomba lo hubiera hecho estallar:

“¡No sé qué le pasa! Syuhada no me habla desde ayer. Está muy rara conmigo.”

“¿Le has preguntado por qué?”

“Sí, sí, pero me dice que no le pasa nada. Yo le digo que la quiero. Tengo clarísimo que me quiero casar con ella. Pero bueno, las mujeres son así, ¿no? No te dicen lo que les pasa.”

“No sé… Creo que depende de la persona.”

Syuhada volvió y seguimos comiendo. En la mesa teníamos unos noodles rizaditos, diferentes salsas y un té muy dulce.

“No compartimos la misma habitación en el hostal” continuó él, sonriendo. “Yo creo que hay que dejar algo para el matrimonio, ¿no? Porque si no, es muy aburrido si ya lo has hecho todo.”

En ese momento no supe muy bien qué decir. Lo que yo hubiera querido responder es que en mi cultura lo normal es follar con tu pareja bastante antes del matrimonio, no sea que no haya química entre vosotros y te des cuenta de que no sois compatibles. Pero no dije eso.

“En Occidente… es diferente.”

Seguimos hablando de otras cosas, Syuhada sonrió un poco, y después volvimos al hostal. Esa noche fui a cenar con los dueños del hostal, y acabamos hablando de esta pareja.

“Sí, son un poco raros“, me dijo Leon, uno de los dueños.

“¿Raros? ¿Por qué?”

“Él no paraba de decirme que su novia estaba enfadada, pero que no sabía por qué. Él no tenía ni idea, pero yo sí.”

“¿Tú sí? Y ¿por qué estaba enfadada?”

“Intenté insinuarle lo que yo pensaba, pero no lo pilló. Tú ya sabes que en el hostal hay muchas chicas extranjeras, muy guapas. Pues él no paraba de mirarlas. Pasaba una y se giraba para mirarla. Pasaba otra y se giraba otra vez. No sabía disimular.”

Ya está. ¡Ya había resuelto el misterio! Y encima yo, una total desconocida, una extranjera además, había contribuido tal vez al enfado de Nur al acoplarme a ellos como quien no quiere la cosa.

“Cuando volvisteis del desayuno se lo dije, que tenía que tener cuidado con su manera de mirar a las otras mujeres.”

Esa noche cuando me metí en Facebook, vi que Syuhada se había dedicado a colgar en su muro una gran cantidad de mensajes en inglés y en malayo con frases como éstas:

“Cuando ella está contenta no para de hablar, pero cuando está triste no abre la boca.”

“El 80% de las mujeres utiliza el silencio para expresar su dolor. Si te está ignorando es que está realmente dolida.”

“Cuando una chica actúa como si le dieras igual es cuando más te necesita.”

En total Syuhada había compartido unas 18 frases en los dos idiomas.

Entonces me di cuenta de que en su perfil tenía muchas fotos con un chico que no era su novio. Como soy así de cotilla me metí en el perfil del chico, cuyo estado en Facebook era “casado con Syuhada”. El muro de este chico estaba además plagado de comentarios de ella, y en la mayoría de sus fotos salían los dos juntos. No solo eso, sino que en algunas de las fotos ella no llevaba el hijab, algo que me pareció bastante raro.

No entiendo nada. Y no, no es que todos los malayos me parezcan iguales -más bien es al contrario- o que no me esté dando cuenta de que el chico de las fotos es el mismo que yo conocí, porque no se parecen en nada.

¿Será que Syuhada todavía no ha quitado las fotos con su ex? ¿Y que además sigue en contacto con él?

¿Será que está casada con ese tipo pero tiene al otro de amante?

¿Será que acaban de romper recientemente y ahora sale con su nuevo novio, el cual está ya hablando de matrimonio?

Nunca lo sabré.

Eso me pasa por no preguntar lo suficiente. 

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10 Comments
  1. Responder

    radaag

    3 noviembre, 2016

    Bueno y de paso, me dejas la intriga a mi también.. jaja..

    Un saludo desde Tijuana, México.. acabo de encontrar tu blog ^^

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      8 noviembre, 2016

      ¡Hola! jajaja, ya, ¡a mí también me da una rabia quedarme con la intriga! ¡Un saludo, bienvenida!

  2. Responder

    Cristina

    3 diciembre, 2016

    Que historia mas curiosa!! pobre chica, menudo lio tiene!! esto da para un libro verdad? me ha encantado tu blog! que vida mas interesante!

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      3 diciembre, 2016

      ¡Hola Cristina! ¡Qué ilusión verte por aquí! Pues ya ves, a mí esta pareja me dejó a cuadros, sobre todo porque yo soy muy cotilla y me quedé sin saber más detalles de la historia.. Pues sí, parece como una película o algo así. ¡Me alegro mucho de que te haya gustado el blog! ¡Un abrazo!

  3. Responder

    Zenaida Wheels

    13 enero, 2017

    Así me gustan las historias viajeras! Felices rutas!

    • Responder

      En la otra punta del mundo

      13 enero, 2017

      ¡Hola Zenaida! ¡Muchas gracias! Sabes, tu blog y el mío tienen el mismo Tema de wordpress -un poco como cuando vas a una fiesta y ves a otra chica con tu mismo vestido, jaja. Y suscribo lo que comentas sobre la ausencia de escritoras en el Barrio de las Letras de Madrid. Muy triste..

      • Responder

        Zenaida Wheels

        13 enero, 2017

        Si tenemos el mismo tema! 🙂 el post de las escritoras en el barrio de las letras tiene una petición a firmar. Por si te interesa apoyar a la causa. Saludos!

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