Viajar

Caminos invisibles: viaje en autostop por Sudamérica

By on 30 agosto, 2016
caminos-invisibles

Juan y Laura (imagen de acrobatadelcamino.com)

Juan y Laura son los autores de los blogs Acróbata del Camino y Los viajes de nena. Son una pareja de viajeros de Argentina a los que yo admiro casi en plan “fan adolescente”. Escriben en sus blogs desde el año 2005 y 2008 respectivamente, y lo mejor de todo, escriben genial.

Caminos Invisibles es el primer libro que escriben juntos. Trata sobre el viaje en autostop por Sudamérica que realizaron durante 18 meses, entre 2010 y 2012. En ese tiempo pasaron por trece países -y por la Antártida-, se alojaron principalmente a través de Couchsurfing y en casas de lectores, pero también con mucha gente que espontáneamente les ofrecía un lugar donde dormir.

El principal fallo de algunos libros de viajes es limitarse a narrar cómo el autor fue de A a B, y de B a C. A veces al leer libros así me siento un poco sobrecogida ante tantas fechas, números y datos que no significan mucho para mí y que olvido en seguida. Sin embargo, este libro de viajes no cae en ese error.

Caminos Invisibles es, en lugar de un manual para el viajero o una colección abstracta de datos y lugares, un trozo de Laura y Juan. En su libro reflexionan sobre la vida viajera, comparten con el lector sus dudas, emociones y su entusiasmo, y lo hacen siempre con las palabra adecuadas y con talento literario, algo esencial también en los libros de viajes y de no ficción en general.

La filosofía principal de Caminos Invisibles es que para absorber la esencia de las culturas que conocemos en nuestros viajes, es imprescindible salir de los caminos ya trazados por las guías turísticas. De ahí viene el nombre del libro, y Juan lo explica también al principio: Lo esencial es invisible a los ojos, y también a los itinerarios turísticos (p. 11). Cuanto menos visible el camino, más abiertas las venas. (p. 32).

Mis partes favoritas del libro son la introducción, en la que ambos explican cómo se conocieron y comparten sus filosofías de vida viajera, y los capítulos dedicados a Venezuela, Paraguay y Colombia.

Me resultó muy interesante leer sobre los aspectos de la vida cotidiana en Venezuela, un país del que solo se habla de sus muchos problemas. De Paraguay no sabía nada, la verdad, y Juan y Laura retratan el país de una manera que me hace querer visitarlo. Por ejemplo, no tenía ni idea de que en Paraguay existe una colonia de menonitas descendientes de alemanes. En cuanto a Colombia, me interesaron mucho las páginas dedicadas al Eje Cafetero y en general me gustó mucho leer sobre la hospitalidad y amabilidad delos colombianos.

Aquí dejo algunas de mis citas favoritas de Caminos Invisibles:

La destreza que más aspiraba a perfeccionar como viajero no era fotografiar o escribir, sino saber estar. (p. 31, Juan)

La gente habla de libertad al menos una vez al día: libertad de prensa, libertad de expresión, libertad de consumo (…). Pero, ¿qué es en realidad la libertad?¿Qué significa ser feliz? Si en algún momento de mi vida me había sentido libre, eso había sido con una mochila en la espalda.” (p. 28, Laura)

Quien exige de antemano todas las respuestas a posibles dificultades nunca empieza un viaje, nunca se enamora, ni arriesga. Es un empleado perfecto del universo, de quien recibe un subsidio de certezas. (p. 43, Juan)

Hay momentos en el viaje en que me siento como dentro de un cuadro. No son muchos, pero son intensos. Cuando miro por primera vez algo que ya he visto decenas de veces en fotos, cuando compruebo con mis retinas que aquello es real, que existe, y palpo el relieve profundo con la yema de los dedos, la conciencia de la planta de mis pies entra en un éxtasis divino y solo quedamos el lugar y yo dentro de un mundo donde el tiempo se detiene. La ciudad amurallada de Cartagena de Indias tuvo ese poder. (p. 258, Laura)

Yo no creía en los disfraces desde hacía años. Prefería siempre un “atrapasueños” a una corbata, pero ninguno de los dos me parecía garantía de nada. Muchos de aquellos viajeros cuidadosamente “hipeados”, por el contrario, miraban con sospecha mi neutralidad estética y mi pelo corto, aunque fuera la misma persona que hasta hacia poco lucía pelo largo y rastas.  (…) Simulaban, en general, una inmersión cultural que existía solo en sus mentes. Pocos de ellos habían salido de la ruta turística, y la mayoría recién regresaba de Uyuni. (p. 129, Juan)

Puedes comprar su libro y otros libros de Juan aquí.

Como dicen Juan y Laura, ¡buenos caminos, queridos viajeros!

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