Qué pienso sobre... Ser extranjero

Vamos a medir el drama

By on 13 octubre, 2013

Llevamos bastante tiempo oyendo y leyendo sobre las experiencias de los españoles, generalmente universitarios de veintitantos y treintaitantos, que han tenido que buscarse la vida como buenamente han podido en el extranjero. Algunas de las palabras que más he visto o leído cuando se ha tratado este tema en los medios son “exilio” o “drama”, las cuales me han llamado bastante la atención.

Hay vídeos que han corrido como la pólvora en Facebook, como el de Sorpresa, en el que vemos el viaje de una chica que vuelve a casa y sorprende a sus familiares, para al final tener que subirse al avión de nuevo y volver allá donde sea que ha tenido que mudarse para trabajar. También he leído sobre un proyecto de documental titulado Españoles en el exilio, sobre la “emigración forzosa de los jóvenes españoles”.

Me interesa cualquier cosa relacionada con este tema, me gusta leer sobre ello. Pero al hacerlo me asaltan dudas y preguntas. ¿Esto es un drama? ¿Es un drama tener que buscar trabajo en el extranjero? Vale, igual estamos hablando de un trabajo de mierda, de haber estudiado durante años y hablar idiomas para acabar sirviendo copas o fregando baños. Pero yo pensaba que lo más dramático era tener cuarenta años, hijos, no poder pagar la hipoteca y estar en el paro. Vivir con la angustia de que a uno puedan embargarle la casa y la desesperación de saber que no van a contratarte ni a tiros. De no tener siquiera la opción de emigrar.

¿Somos exiliados? No sé. No vivimos en una dictadura fascista, ni somos chilenos en 1973. Lo que sí tengo claro es que en España, para demasiada gente y de todas las edades, el futuro se ha convertido en una especie de terreno yermo, vacío, con esas típicas ramas resecas rodando y rodando. Me parece muy triste no tener la posibilidad de cumplir nuestros sueños, de no poder acceder al puesto de trabajo para el que nos hemos formado, aunque nos lo merezcamos totalmente. Pero creo que hay una fina línea entre dramas como los de los jóvenes españoles que deben emigrar, y aquellos de los demás españoles que no tienen más remedio que quedarse e intentar trazar un plan que los salve de desahucios y del hambre. Aún recuerdo cuando hará año y medio, escuché la intervención en el programa Carne Cruda -cuando aún estaba en Radio 3-, de un hombre en la treintena que decía que ojalá no hubiera tenido a su bebé, ya que ahora que ni él ni su mujer tenían trabajo, no sabía cómo iban a afrontar el futuro en familia. Eso es una pesadilla. Para mí ese hombre hablando lleno de rabia, a punto de tener un ataque de ansiedad, representa el drama sin duda alguna.

Ahora pensamos en lo problemático de la emigración, porque nos toca a nosotros, es lógico. Pero si nos comparamos con, por ejemplo, Aura, colombiana, que limpia en casa de mis padres dos veces por semana y que no ha visto a sus hijas en cuatro o cinco años, ¿qué es más dramático? ¿Y los africanos que vienen a España en patera arriesgando su vida? Y no, ni mi madre ni mi padre pueden darme un beso de buenas noches, ni puedo ver a mis amigos cuando me dé la gana, y tengo un “trabajo” donde deberían haberme pagado hace dos semanas, ay qué risa me da, pero creo que hay que tener cuidado al hablar de la emigración, porque en España hay dramas y dramas, y creo que la peor parte se la llevan tanto los emigrantes de otras nacionalidades, como los españoles que no tienen otra opción más que quedarse a ver cómo pasan los días y su suerte se esfuma como por arte de magia.

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0 Comments
  1. Responder

    David

    14 octubre, 2013

    En España existen unos servicios públicos sólidos que han permitido que la mayoría de los que se han visto obligados a buscar trabajo en el extranjero tengan un nivel educativo lo suficientemente alto como para poder optar a puestos más o menos bien remunerados, y no tener que dedicarse por ejemplo a limpiar.

    La cuestión es qué va a pasar en el futuro, porque esos servicios se están recortando cada vez más y, con ellos, las perspectivas de la población. Si todo sigue así, me temo que vamos a seguir el camino de Grecia, que se está convirtiendo rápidamente en un país del tercer mundo.

    La salida de esta situación pasa por una mayor solidaridad a todos los niveles: entre los países europeos y entre las distintas capas de la sociedad en cada país.

    • Responder

      Incertidumbre Automática

      19 octubre, 2013

      Hola David! Gracias por el comentario! Sí, creo que si pensamos en cómo va a vivir la gente en España dentro de unos años, y de las -escasas- oportunidades que va a tener la juventud para formarse y encontrar un trabajo, la conclusión es muy desesperanzadora. También es verdad que muchos de los que tienen una mejor formación académica tienden a irse de España porque en su país no encuentran un trabajo adecuado, y eso a la larga va a afectar a todos los que se quedan. No sé cuáles son las posibles soluciones.. Pero ya pensando en casos concretos y en individuos, creo que si nos vemos en una situación desesperada y tenemos la opción de irnos a otro país, yo no lo dudaría -aunque cada uno tiene sus circunstancias particulares y esto no se puede aplicar a todos.

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